La mujer retratada en Yerma, de Federico García Lorca

Análisis sobre el papel de la mujer en Yerma de García Lorca.

Por Beatriz Ledesma.

Entre los personajes femeninos más relevantes de la obra de Federico García Lorca, como Mariana Pineda, doña Rosita la soltera, la zapatera prodigiosa, las mujeres de la Casa de Bernarda Alba, o la Madre y la Novia en Bodas de sangre, hemos escogido el de Yerma para aproximarnos de su mano al retrato lorquiano de la mujer. Las mujeres de Lorca son, por lo general, personajes de una profundidad psicológica, de una intensidad, de una complejidad y entidad dramática superiores a la de sus personajes masculinos. Lorca retrata en sus obras el carácter, el coraje y el destino de unas mujeres constreñidas por unas tradiciones y circunstancias sociales y personales que las alejan de sus anhelos. Son mujeres que, por una u otra razón, viven en profundo conflicto consigo mismas y con la sociedad que las rodea.

Como es sabido, Yerma es la segunda parte de una trilogía de la tierra española que no llegó a completarse y cuya primera parte es Bodas de sangre. Aunque, como explica Mario Hernández en su edición de Yerma, al parecer la obra fue concebida por Lorca en 1931, y comienza a redactarla en 1933, terminándola a su vuelta de América en 1934. Pero como también advierte Hernández, las primeras ediciones de Yerma no se publican sino hasta 1937-1938.

Ya desde su estreno el 29 de diciembre de 1934 en el Teatro Español de Madrid, Yerma estuvo rodeada de una fuerte politización “que García Lorca al parecer rechazaba”. La prensa conservadora fue muy crítica con la obra -mientras que como señala Hernández en su edición, los críticos más prestigiosos la elogiaron- y la izquierda la celebró con entusiasmo.

En su “Cronología y estreno de Yerma…” Mario Hernández afirma que “la acogida que obtuvo Yerma supuso la polarización de dos posturas extremas, desde el entusiasmo más total hasta la más cerrada repulsa.” Más adelante veremos cómo las diferentes lecturas e interpretaciones sociales y políticas que según Miguel García Posada hicieron unos y otros, condicionaron, o al menos nos permiten entender desde el contexto actual, sus distintos posicionamientos con respecto a la obra.

Lo que nos llama poderosamente la atención de la Yerma de Lorca, por lo que hemos decidido ahondar en su estudio, es precisamente la ambigüedad del personaje, que ha dado lugar a interpretaciones tan equívocas como las que luego expondremos. En Yerma, Lorca retrata a una mujer a su vez oprimida y auto-liberadora, cuya lectura suscita sentimientos y reflexiones encontradas, y es esta ambigüedad la que la convierte en un personaje que nos resulta fascinante.

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