El romanticismo y lo gauchesco en La Cautiva de Esteban Echeverría

Una primera aproximación al poema La Cautiva basta para comprender que en él Esteban Echeverría hace un canto al paisaje americano y a la pampa.

Por Beatriz Ledesma.

En La Cautiva, el autor se propone crear una poesía completamente nacional,  completamente argentina: la poesía de la Pampa. Sin embargo, va mucho más allá, ya que no sólo retrata la geografía pampeana, sus costumbres, sino que transmite una peculiar manera de vivir en ese ámbito que se nos presenta como brutal e incomprensible, a lo que le agrega magistralmente un romanticismo que pareciera imposible desarrollarse en ese lugar y condiciones, y eso es precisamente lo que en este estudio pretendemos analizar.

Sobre Esteban Echeverría, Jorge Luis Borges dijo que “hay escritores que perduran en la historia de la literatura; otros, los menos, en la propia literatura. Echeverría corresponde a ambas categorías.” Leonor Fleming, estudiosa de la obra de Echeverría, asegura que “si fuera lícito interpretar la distinción de Borges, me atrevería a opinar que La Cautiva consigue un sitio preeminente en la historia de las letras hispanoamericanas mientras que El matadero ocupa un lugar en la propia literatura”.

Dentro del género gauchesco al que se adscribe La Cautiva (1837) no queremos pasar por alto la oportunidad de mencionar el poema Martín Fierro -El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879) conocidos con los títulos simplificados de la Ida y la Vuelta- de José Hernández que señala la culminación de este género en la literatura rioplatense. Así, el poema bebe de las fuentes románticas de La Cautiva de Esteban Echeverría.

Se ha dicho que Miguel de Unamuno y Marcelino Menéndez y Pelayo, que desde el otro lado del Atlántico aplaudieron sin reservas al poema hernandiano, contribuyeron decisivamente a su éxito, y sorprendieron así a la crítica culta local, que se resistía a ver virtudes artísticas en un poema de corte gauchesco.

En Martín Fierro, decía Unamuno, se compenetran y se funden íntimamente el elemento épico y el lírico. “Martín Fierro es de todo lo hispanoamericano que conozco, lo más hondamente español….”. Menéndez y Pelayo afirmó, por su parte: “Lo que pálidamente intentó Echeverría en La Cautiva, lo realizó con viril y sana rudeza el autor de Martín Fierro.”